La crisis del sistema de salud en Durango ya no puede explicarse con el discurso del «recorte presupuestal». La evidencia apunta a problemas mucho más profundos: mala administración, opacidad, desabasto, deterioro hospitalario y un sindicalismo que ha dejado de defender a quienes sostienen diariamente los servicios de salud.
En este artículo analizo los hallazgos de la Auditoría Forense y del Diagnóstico General del sector salud, así como las responsabilidades políticas, administrativas y sindicales detrás del deterioro que hoy enfrentan pacientes y trabajadores.
La salud pública no puede convertirse en una herramienta de propaganda ni en un espacio para proteger intereses particulares. Es momento de exigir transparencia, rendición de cuentas y soluciones reales.
Leonardo Álvarez / [email protected]
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